Cada cuatro años, millones de personas ven a un atleta cruzar la meta en menos de diez segundos o ejecutar una rutina de gimnasia perfecta. Lo que vemos es el resultado; lo que no vemos son los miles de entrenamientos, las madrugadas y los días en los que nada parecía avanzar. Esa diferencia entre lo visible y lo invisible es una de las lecciones más valiosas que el deporte puede ofrecer a quien busca construir patrimonio. La trampa de medir todo en el corto plazo Vivimos en una época de resultados inmediatos. Las redes sociales premian lo viral, las aplicaciones…