Solemos pensar que las decisiones de inversión dependen de números: rendimientos, comisiones, plazos y riesgos. Sin embargo, buena parte de los errores financieros no provienen de una mala calculadora, sino de la forma en que funciona nuestra mente. Los seres humanos no siempre tomamos decisiones de manera racional. Estamos influenciados por emociones, atajos mentales y experiencias previas que pueden llevarnos a actuar en contra de nuestros propios intereses. A estos patrones se les conoce como sesgos cognitivos. Identificarlos no los elimina por completo, pero sí ayuda a reducir su impacto en nuestras decisiones financieras. Qué son los sesgos cognitivos Los…