Durante siglos, el oro y la plata han sido sinónimo de riqueza, estabilidad y valor. Mucho antes de que existieran los mercados financieros modernos, las civilizaciones utilizaban estos metales como moneda de intercambio y reserva de valor. Hoy, en un mundo dominado por activos digitales, fondos indexados y mercados bursátiles, los metales preciosos siguen ocupando un lugar relevante dentro de las estrategias de inversión de particulares e instituciones por igual. ¿Qué los hace tan atractivos y cómo pueden integrarse en un portafolio moderno? El oro: el refugio por excelencia El oro es, sin duda, el metal precioso más reconocido como…