El CAPEX y el s&p 500
Inversiones

El capex impulsa la rentabilidad del S&P 500

Uno de los debates más relevantes del mercado actual gira en torno a una pregunta aparentemente simple: ¿cuánto de la rentabilidad de un índice bursátil depende de cuánto invierten las empresas que lo componen? La relación no es lineal ni automática, pero en 2026 se ha vuelto más visible que nunca, conforme el gasto de capital de las grandes tecnológicas redefine tanto los resultados corporativos como el comportamiento del S&P 500 en su conjunto.

Cuando invertir se convierte en la prioridad del mercado

El gasto de capital (capex) de las empresas del S&P 500 alcanzó 1.2 billones de dólares en 2025, el nivel más alto registrado desde que la firma Trivariate Research comenzó a recopilar estos datos en 1999. Este no es un incremento marginal: representa un cambio estructural en cómo las empresas más grandes del índice están asignando su capital, priorizando la construcción de infraestructura, principalmente centros de datos e infraestructura de inteligencia artificial, por encima de otras formas tradicionales de retorno hacia los accionistas.

El caso de la tecnología: capex vs. recompras

El sector tecnológico ilustra esta dinámica con particular claridad. Hacia mayo de 2026, el sector de tecnología de la información representaba más de 35% del capex total del S&P 500, un hito histórico que supera incluso los picos observados durante la burbuja puntocom, con un aumento pronunciado desde 2023. Al mismo tiempo, las empresas del índice mantuvieron niveles récord de retorno directo a accionistas, con 1.65 billones de dólares distribuidos en dividendos y recompras de acciones en los doce meses hasta junio de 2025, 653,860 millones en dividendos y 997,820 millones en recompras, pero el mercado ha comenzado a valorar de forma distinta a las empresas según cómo dividen ese capital entre inversión y retorno directo.

 

CAPEX vs OPEX

 

¿El mercado premia la inversión sobre las recompras?

El ejemplo más revelador de este cambio es el contraste entre Apple y los principales “hyperscalers” de inteligencia artificial. Apple lideró las devoluciones de capital del S&P 500, con recompras que más que duplicaron a las de Meta, pero su acción tuvo un desempeño rezagado frente a sus pares debido a señales débiles de innovación en inteligencia artificial. En contraste, un grupo de gigantes tecnológicos (Alphabet, Meta, Microsoft, Oracle, Amazon y CoreWeave) invirtió en conjunto 400,000 millones de dólares en capex y, pese a ese enorme desembolso de efectivo, registró rendimientos accionarios de doble dígito. Esta divergencia sugiere que, al menos en el contexto actual, el mercado está dispuesto a premiar la inversión agresiva en crecimiento futuro por encima de la devolución inmediata de capital, siempre que esa inversión se perciba como estratégicamente relevante. Goldman Sachs, de hecho, redujo su pronóstico de crecimiento de recompras para 2026 a 9%, desde un estimado previo de 12%, anticipando que el capex relacionado con inteligencia artificial seguirá dominando las decisiones de asignación de capital.

No toda inversión se traduce en rentabilidad

Sin embargo, esta relación no es garantía automática de mejores retornos. La inversión de capital solo se traduce en rentabilidad sostenida cuando genera un retorno sobre el capital invertido (ROIC) superior a su costo de capital; de lo contrario, el gasto simplemente destruye valor, sin importar qué tan estratégico parezca en el discurso corporativo. El mercado actual parece estar otorgando el beneficio de la duda a las grandes tecnológicas sobre la rentabilidad futura de su capex en inteligencia artificial, pero esa confianza depende de que los ingresos generados por esa infraestructura eventualmente justifiquen la inversión. Si ese retorno tarda más de lo esperado en materializarse, la misma dinámica que hoy impulsa al índice podría revertirse con fuerza similar.

 

La inversión en capital

 

El riesgo agregado a nivel índice

Esta relación entre inversión corporativa y rentabilidad no se distribuye de forma pareja dentro del índice: apenas nueve empresas concentran cerca de 30% del capex total del S&P 500, lo que significa que el desempeño agregado del índice depende, en gran medida, de que un grupo reducido de compañías acierte con decisiones de inversión de una magnitud sin precedentes. Cuando la rentabilidad de un índice completo queda tan atada al éxito de las apuestas de capital de unas pocas empresas, la relación entre inversión y rentabilidad deja de ser un patrón amplio del mercado y se convierte, en la práctica, en una apuesta concentrada disfrazada de diversificación.

Qué significa esto para quien invierte de forma indexada

Para quien invierte a través de la indexación, entender esta dinámica es importante porque el rendimiento del índice que se está replicando depende cada vez más de decisiones de asignación de capital tomadas por un puñado de directivos en un puñado de empresas, y no de un patrón generalizado de inversión sólida en toda la economía. Esto no invalida la estrategia de replicar el índice, pero sí sugiere que vale la pena monitorear qué proporción de la rentabilidad del mercado depende de que estas grandes apuestas de capital efectivamente generen los retornos que hoy el mercado está dando por descontado.

La relación entre inversión empresarial y rentabilidad bursátil, en definitiva, no es automática ni permanente: depende de si el capital invertido genera valor real por encima de su costo, y de qué tan concentrada está esa apuesta dentro del índice que finalmente determina el rendimiento que recibe cualquier inversionista.

 

 

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